La situación económica social, caótica y crítica, ha hecho que los hombres sobrevivan de cualquier manera. Sin ninguna consideración en los valores, incluso en los espacios donde se forman los valores. Me refiero al magisterio, donde una parte de sus integrantes, como un acto de sobrevivencia, no han dudado en danzar bajo el ritmo de la corrupción, dirigida por el Alan, por supuesto.
Los exámenes administrados por el MED en los concursos de contratos y nombramientos han demostrado que los “educadores” pueden cruzar esa débil franja hacia la corrupción, dado las condiciones económicas en que se vive. A pesar de ser un sueldo miserable, se está dispuesto a pagar hasta 10 000 soles por un puesto en el magisterio. Porque es un secreto a voces que los exámenes (las claves) se venden a 2000 y las plazas a 8000, esto último dependiendo del lugar. Ante esto nadie ha movido un dedo para solucionar el problema. Nadie. Aunque en el proceso del 2009 hubo denuncias periodísticas de que el examen había salido un día antes para “las masas desesperadas”, no hubo institución seria que lo haya tomado en cuenta.
Esto me hace pensar que el magisterio va hacia ese camino ineludible de la corrupción generalizada. A poco se va a convertir en un antro de la corrupción digno de competencia con la policía. Claro está, si es que no pretende corregir esta situación. Sin embargo, ¿qué institución se encargará de viabilizar que esto no suceda? Sabemos que la policía, no. Menos este gobierno, obviamente.
Es urgente que encontremos la solución a este problema, dado que si la educación termine en el fango de la corrupción, entonces ¿de qué valores se puede hablar y practicar en las aulas? A menos que se maneje el doble discurso, modus operandi del
Apra, aprendido de Haya, que al parecer está contagiando mismo virus a todo el sistema estatal, incluso el educativo.
Los exámenes administrados por el MED en los concursos de contratos y nombramientos han demostrado que los “educadores” pueden cruzar esa débil franja hacia la corrupción, dado las condiciones económicas en que se vive. A pesar de ser un sueldo miserable, se está dispuesto a pagar hasta 10 000 soles por un puesto en el magisterio. Porque es un secreto a voces que los exámenes (las claves) se venden a 2000 y las plazas a 8000, esto último dependiendo del lugar. Ante esto nadie ha movido un dedo para solucionar el problema. Nadie. Aunque en el proceso del 2009 hubo denuncias periodísticas de que el examen había salido un día antes para “las masas desesperadas”, no hubo institución seria que lo haya tomado en cuenta.
Esto me hace pensar que el magisterio va hacia ese camino ineludible de la corrupción generalizada. A poco se va a convertir en un antro de la corrupción digno de competencia con la policía. Claro está, si es que no pretende corregir esta situación. Sin embargo, ¿qué institución se encargará de viabilizar que esto no suceda? Sabemos que la policía, no. Menos este gobierno, obviamente.
Es urgente que encontremos la solución a este problema, dado que si la educación termine en el fango de la corrupción, entonces ¿de qué valores se puede hablar y practicar en las aulas? A menos que se maneje el doble discurso, modus operandi del
Apra, aprendido de Haya, que al parecer está contagiando mismo virus a todo el sistema estatal, incluso el educativo.
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El hecho de ir al cine ya se ha convertido en un rito: los bocaditos y la gaseosa (antiimperialismo aparte). Este rito incluso puede servirnos para desarrollar las actividades no académicas dentro del aula. Que los estudiantes se involucren en la organización de la actividad: planificar la preparación de la canchita y los refrescos; ambientar el aula. Luego el acto de ver la película completa (Señalo esto porque existe también la resistencia de que se pase la película completa por considerarse de “una pérdida de tiempo”: “sólo ven películas”, “hace hora”). Por qué negarse a ello. Algunos docentes pasan la película solo una parte luego la cuentan, rompiendo así la magia que tiene esta. Esa rara actitud de acaparar el escenario, al estar al frente de todos, y dominar puede más. Quieren pararse al frente para “justificar sus dictados”. Dejemos que toda la película sea vista. Disfrutémosla completa.